La carta de Mi Estela
Mi Estela nació de una idea muy sencilla: saber que tu gente está cerca, aunque sea con un punto en el mapa. No dónde está exactamente, ni qué hace, ni cuánto tarda. Solo eso que uno necesita antes de dormirse tranquilo: los míos están bien.
Por eso Estela no es para vigilarte. Es para que tu madre no tenga que preguntar «¿llegaste?», para que tu hija sepa que estás en casa sin llamarte, para dejaros pequeñas huellas de cariño en el mapa de vuestra vida. Cuidar no es controlar. Aquí lo sabemos.
Y hay tres promesas grabadas a fuego, que no se negocian:
Ayudar, no vender. Aquí no hay anuncios, no se venden tus datos y nadie te recomendará un restaurante para llevarse comisión. Si algún día la app te avisa de algo, será porque alguien de los tuyos quiso que lo supieras.
Aquí hay un pacto, y es de ida y vuelta. Tú decides quién te ve, qué ve y hasta cuándo. Y lo mismo que compartes con los tuyos, ellos lo comparten contigo: nadie mira a escondidas. Tu sitio es tuyo, y lo cambias cuando quieras. Sin letra pequeña.
No excluir a nadie. Nunca. Jamás. Estela existe en 24 lenguas porque las familias de hoy viven repartidas por el mundo: la madre que trabaja lejos de sus hijos, la hermana que se fue a otro país, el abuelo que se quedó. Todos merecen un sitio donde sentirse cerca.
Y nadie se queda fuera por dinero. Estela tiene un precio para poder existir — solo para cubrir lo que cuesta. Pero si de verdad no puedes pagarlo, me lo dices y hablamos: te la regalo. Esto no es un negocio para hacerme rico, es una vuelta de amor. Prefiero llegar a mucha gente que se sienta cuidada, que a poca que me llene los bolsillos. Si esto te ayuda, quiero que lo tengas. Si ahora no puedes, escríbeme 💜
Y una promesa que no es solo nuestra. En 2024, Google cambió su historial de ubicaciones y millones de personas perdieron la línea del tiempo de su vida — muchas la perdieron incluso siguiendo al pie de la letra las instrucciones que les dieron. Eso es exactamente lo que aquí no va a pasar: tus recuerdos se pueden descargar desde el primer día, en formatos que abre cualquiera, sin cancelar nada y sin pagar nada. No hace falta Mi Estela para leer tu propia vida.
Esto lo hemos construido con cariño y con calma, detalle a detalle, como se hacen las cosas que importan. No somos una gran empresa. Somos, literalmente, una familia que quería cuidarse mejor — y pensó que la tuya también querría.
Gracias por estar aquí. Enciende tu estrella, trae a tu gente, y que Estela os acompañe. ✨