Lo que Mi Estela se obliga a cumplir.
Esto no es una política de privacidad ni un texto legal. Es la lista de decisiones que ya están tomadas, para que no haya que volver a tomarlas el día que alguien ofrezca dinero por romperlas.
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Presencia, no vigilancia
Saber que alguien está bien y saber dónde está cada minuto no son la misma cosa. Mi Estela existe para lo primero. Nunca te vamos a dar el poder de vigilar a nadie, ni siquiera a quien más quieres.
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Las condiciones las pone tu familia
Nosotros no decidimos cuánto comparte tu hijo contigo. Lo decidís vosotros, hablando, y Mi Estela se limita a recordarlo y a cumplirlo. Un pacto es de dos: si solo lo firma uno, es una norma.
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Lo que sea seguridad es gratis
El SOS, saber dónde estás, decir que has llegado, avisar de que estás bien. Nada de eso se paga, en ningún país y en ninguna versión. No vendemos tranquilidad, y no vendemos miedo.
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Tus recuerdos no son un rehén
Si un día dejas de pagar, tus recuerdos siguen ahí y te los puedes llevar. Solo dejas de añadir nuevos. Millones de personas perdieron su historial de ubicaciones cuando Google cambió su Timeline en 2024, muchas siguiendo al pie de la letra las instrucciones. Aquí eso no puede pasar.
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Tus datos no se venden. Nunca
No hay excepción, ni versión gratuita que lo justifique, ni socio comercial que lo compre. Otras apps de familia han vendido la ubicación de niños. Nosotros no vamos a estar en esa lista.
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Nada de publicidad, en ninguna parte
Ni banners, ni recomendaciones pagadas, ni un restaurante que aparece porque ha pagado por aparecer. Si algún día Mi Estela te sugiere algo, es porque ayuda, no porque alguien nos pague.
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Estela acompaña, no sustituye
La voz que te habla dentro de la app es un sistema, y te lo va a decir siempre. Nunca finge sentir. Nunca será íntima ni romántica. Y su trabajo es devolverte hacia las personas: si alguien prefiere hablar con Estela antes que con su familia, lo hemos hecho mal.
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No hay premios por usar la app
Ni rachas, ni medallas, ni contadores de días compartidos, ni rankings de quién llega antes. Nada que te haga sentir culpable por vivir tu vida sin mirar el móvil.
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Si te decimos algo, ha pasado
Un aviso que no llega es peor que no tener aviso, porque la gente se fía. Si algo no ha salido, te lo decimos. Y si falla, no es culpa tuya: te lo contamos sin regañarte.
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Esto se construye despacio
No hay prisa por crecer. Mi Estela prefiere mil familias que la quieran a millones que la instalen y la borren. Cada decisión pasa por una sola pregunta: ¿esto ayuda a alguien de verdad?
Sin publicidad. Sin trackers. Nunca.