Erasmus: la guía para que en casa duerman tranquilos (y tú vivas tu año)
Otro país, otro idioma, otro horario. Un «estoy bien» cada día o cada semana, al ritmo que tú pactes, y en casa dejan de preguntar.

Irse de Erasmus es irse de verdad. Y en casa, aunque no lo digan, cada noche hay alguien que se pregunta si estás bien. Lo que suele pasar: los primeros días escribes mucho, luego menos, y a la tercera semana tu madre te manda un «¿estás vivo?» que te sienta regular. Hay una forma mejor, y pasa por pactar el ritmo antes de salir.
El trato: un «estoy bien», al ritmo que tú digas
Cada día, cada tres, cada semana. Lo pactas tú. Un toque y tu gente respira; tú dejas de sentirte vigilado y ellos dejan de preguntar. Es el núcleo de lo que Mi Estela hace en el Erasmus: presencia, no vigilancia. Tu posición exacta la compartes si quieres (o solo la ciudad, o nada), y puedes hacerte invisible cuando te apetezca.
La ciudad nueva, «mascadita»
Los primeros días necesitas cuatro cosas: un súper, una farmacia, un banco y el centro de salud. Y la embajada, por si acaso. Estela te las localiza por tu zona y las vas marcando en tu mapa: casa, uni, hospital, súper. El mapa de tu ciudad empieza vacío y lo iluminas con tus sitios.
Los trámites
Empadronarte, la embajada, instalarte en regla. Estela te lo busca y te lo explica claro. No es asesoramiento legal: es que no te pierdas en la burocracia del primer mes.
La hora de allí y la de aquí
Dos casas: la de aquí y la de siempre. Estela sabe qué hora es en tu ciudad para que en casa no te llamen a deshora, y qué hora es en casa para que tú no llames a tu abuela a la hora de la siesta.
Si algo se tuerce
Robo, médico, perdido, sin dinero. Dices qué pasa y Estela te lleva a la solución, con el número de emergencias del país y el contacto local que guardes. Y el SOS avisa a tu gente con tu ubicación. Gratis, siempre.
Piso compartido: la caja común
Quién ha pagado el papel higiénico, la luz, la cena del sábado. La caja común lo apunta en tres toques y dice quién le debe cuánto a quién. Por la app no pasa ni un euro.
Otros Erasmus
Si quieres, y solo si quieres, puedes conocer a otros Erasmus de tu misma ciudad. Solo mayores de edad, con permiso, sin dar tu sitio exacto y aceptándoos los dos antes de hablar.
Para los padres
Lo que vais a ver: la ciudad donde vive, qué hora es allí y su último «estoy bien». Lo que no vais a ver, salvo que él lo comparta: su posición exacta. Pactad el ritmo antes de que salga y respetadlo. Un hijo que se siente vigilado desinstala; un hijo que se siente acompañado pulsa el botón. Todo lo que hace la app está en Erasmus en Mi Estela.


