Localizador para personas con alzhéimer: GPS, relojes, apps y teleasistencia, con sus límites
El miedo de todas las familias con alzhéimer en casa es que salga y no sepa volver. Hay herramientas que ayudan, cada una con su hueco y su límite, y una pregunta que hay que hacerse antes: qué consiente la persona y qué dignidad le dejamos.

Cuando a una persona mayor le diagnostican alzhéimer u otra demencia, la desorientación suele llegar antes que la dependencia: durante meses o años sigue saliendo sola a comprar, a pasear, a misa. Es justo la etapa en la que un localizador tiene sentido, y también la etapa en la que todavía puede (y debe) decidir sobre él.
Primero, el consentimiento
Mientras la persona conserve capacidad, el localizador es suyo: se le explica, se le enseña y decide. Llevar algo que te sigue sin saberlo no es cuidado, es otra cosa. Cuando la capacidad se pierde, la decisión pasa a la familia o a quien tenga la tutela, y aun así conviene elegir lo menos invasivo que funcione, y revisarlo con el médico y los servicios sociales. En España, el consentimiento y la protección de datos de salud están regulados; un localizador en una persona que no puede consentir es una medida de protección, no una comodidad.
Las opciones, de más a menos adecuada
1. Teleasistencia móvil
Los servicios de teleasistencia de comunidades y ayuntamientos tienen versiones móviles: un terminal con GPS y botón que conecta con una central 24 horas, pensado para quien sale de casa. Es la opción con personas al otro lado y, a menudo, la más barata o gratuita. Se pide en servicios sociales.
2. Localizadores GPS con SIM (reloj o colgante)
Aparatos con GPS y tarjeta SIM propios, a veces con cierre para que no se los quite, aviso si sale de una zona habitual y botón de ayuda que llama a la familia. Algunos ayuntamientos los prestan (Mazarrón, en Murcia, presta relojes localizadores a familias de personas con alzhéimer). Lo que hay que mirar: batería (un día o dos), cobertura 4G, precisión en interiores, cuota de la SIM y, sobre todo, que la persona lo lleve puesto.
3. Un móvil con una app de localización familiar
Solo si la persona usa móvil y lo lleva encima con batería. Entonces una app de círculo da el mapa, el «estoy bien» y los avisos; en Mi Estela, el Modo Mayor (letra grande, pocos botones) y el chequeo suave (si lleva muchas horas sin moverse, avisa a quien ella eligió; lo activa ella) ayudan en fases iniciales. Lo decimos claro: cuando la persona ya no maneja el móvil o lo olvida en casa, una app deja de servir, y nunca sustituye a la teleasistencia ni a emergencias.
4. Lo que no sirve (o sirve mal)
- Un AirTag en el bolso o el abrigo: no es tiempo real, depende de que haya iPhones cerca, no tiene botón de ayuda y hace saltar alertas en los móviles de otras personas. Apple dice que no es para personas. Por qué.
- Compartir ubicación por WhatsApp: dura 8 horas y hay que activarlo cada vez.
- Apps que prometen localizar por el número de teléfono: no existen.
Lo que ayuda además del aparato
- Una tarjeta en la cartera y una pulsera con nombre y teléfono de contacto.
- Avisar a los vecinos, al bar y a la farmacia de siempre: la red de barrio encuentra antes que el GPS.
- Rutinas de salida a horas fijas, que son más fáciles de acompañar.
- Las asociaciones de familiares de alzhéimer de cada provincia orientan sobre todo esto y conocen los recursos locales.
Fuentes
- Ayuntamiento de Mazarrón: préstamo de relojes localizadores para personas con alzhéimer
- IMSERSO: definición del servicio de teleasistencia
- Apple: una actualización sobre el AirTag y el rastreo no deseado (10 feb 2022)



